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  • Steinway & Sons anillo

Artista del mes: Martín García

Con tan solo 27 años, el pianista asturiano Martín García García está considerado de las figuras más relevantes del panorama pianístico internacional. Nacido en Gijón, comenzó a tocar el piano a los cinco años.

UN JOVEN PIANISTA CON GRAN TALENTO

Antes de cumplir 12 años, ya había sido distinguido en numerosos concursos, como “Piano Junior” (Barcelona, 2005), primer premio en el “Antón García Abril” (Teruel, 2006), primer premio en el concurso “Santa Cecilia” (Segovia, 2006), primer premio “Ciudad de San Sebastián” (2008) y Concurso Permanente de Juventudes Musicales de España (Alcalá de Henares, 2008). Fuera de nuestras fronteras, obtuvo el primer premio en el concurso internacional de música para niños “Rotary International” (Moscú, 2008).

Estudió con Natalia Mazoun e Ilyá Goldfarb en la Escuela de Música Viva Tchaikovsky, en su ciudad natal. Más tarde, accedió a la Escuela Superior de Música Reina Sofía, en Madrid, donde obtuvo su Grado Profesional en Música de la mano de su profesora, Galina Eguizárova, y la mención de alumno más sobresaliente de su cátedra.

También ha estudiado en la prestigiosa Mannes School of Music de Nueva York, con Jerome Rose, donde obtuvo el máster en Piano.

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS

Su amor por el piano, su dedicación y su esfuerzo le han servido para alzarse con numerosos premios. Además de los ya mencionados, destacan galardones como:

  • Primer premio en el “Concurso Compositores de España” (2005)
  • Segundo premio en el “Concurso Internacional de Jóvenes Pianistas Anna Artobolévskaya” (2005)
  • Primer premio en el “Concurso Infanta Cristina” (2008)
  • Primer premio en el “International Keyboard Institute and Festival” de Nueva York (2018)
  • Primer premio en el “Cleveland International Piano Competition” (2021)
  • Tercer premio y premio especial a la mejor interpretación de concierto en el “Concurso Internacional de Piano Chopin” de Varsovia (2021)
  • Premio “Jeffrey Tate” de la Orquesta Sinfónica de Hamburgo (2022)

Su debut internacional tuvo lugar en el Carnegie Hall de Nueva York, en el año 2022. Desde entonces, su actividad pianística a lo largo del mundo ha sido imparable.  

CONCIERTOS, RECITALES Y SU PRIMER ÁLBUM

A lo largo de 2022, Martín interpretó más de 70 conciertos en América, Asia y Europa. Una de sus actuaciones más exitosas tuvo lugar en Japón. Allí ofreció una gira de 14 actuaciones ante 25.000 espectadores, con una excelente acogida en uno de los grandes templos internacionales de la música, el Suntory Hall de Tokio.

El pasado año fueron 80 conciertos por todo el mundo, además de su debut en Corea, México y Brasil. Sus recitales no solo han llegado a Japón o Estados Unidos. Su música ha sido aclamada en salas de Canadá, Polonia, Italia, Portugal, Bélgica, Lituania y Luxemburgo, entre otros países.

Ha actuado junto a prestigiosas orquestas, como la NHK Symphony Orchestra, Seoul Philharmonic Orchestra, Hamburg Symphoniker, Warsaw Philharmonic Orchestra, Lithuanian National Symphony Orchestra o la Orquesta de Brasilia.

Su primer álbum, producido por el propio Martín, ya está disponible en plataformas digitales. Con el título “Chopin and His Master” (2022), el disco fue grabado en la sala de la fábrica de pianos Fazioli en Sacile (Italia). En su repertorio incluye obras de Bach, Chopin, Liszt y Scriabin.

NUESTRA ENTREVISTA CON MARTÍN GARCÍA

Ya hemos repasado los principales hitos artísticos de Martín García. A continuación, profundizamos en otros aspectos menos conocidos del artista. Esperamos que os guste nuestra entrevista.

1. ¿Cuál es el primer recuerdo que conservas de un piano?

Mi primer recuerdo es bastante difuso, pero lo que sé seguro es que es en Gijón, en casa de mis padres. Recuerdo el Yamaha U1 en el que estudiaba durante muchas horas desde los 5 años, con sus bisagras doradas a los lados de la tapa… Y recuerdo despertarme a veces muy temprano y estudiar en el Clavinova (que tuvimos que comprar porque los vecinos no estaban muy contentos) antes de ir mis padres, algunos amigos y yo, de ruta por los Picos de Europa. Se me vienen pequeñas trazas de recuerdo, pero ninguno muy concreto, ya que no recuerdo un solo momento en mi vida sin la música o el piano.

2. ¿Cómo se decide ser pianista y qué factores determinaron tu decisión?

Nunca tuve que tomar una decisión radical porque mi vida fue siempre ligada a la música. Ser pianista fue gradual. Es prácticamente imposible decidir: “Voy a dedicarme a esto.”

Desde muy temprana edad, ya estaba pensando en Prokofiev, o Beethoven y estudiando sobre cuál es la mejor solución para cualquier factor que vaya ligado a crear o interpretar música. Siempre creí que la música era la mejor herramienta para trasladar valores morales o trascendentales sin ningún tipo de prejuicios a nivel internacional.

También fue siempre claro que, incluso si se introduce uno tan de lleno en la música, es posible que no se vaya a dedicar a ello por diversas razones… Una de esas razones puede ser la suerte, otra, muy importante en el mundo de las artes escénicas, tu carisma. Pero hay más.

3. A la hora de crecer como intérprete, ¿hasta qué punto es esencial contar con un buen instrumento?

Tan relevante como lo es para cualquier otra tarea o trabajo en el mundo. Sin un buen procesador de textos, no podría estar escribiendo estas palabras; sin un buen cincel, un escultor o albañil está perdido; sin una buena bicicleta, un corredor de élite está muy por detrás. No creo que haya ni una sola tarea en el mundo que no requiera de una buena herramienta si se realiza concienzudamente.

4.  ¿Crees que el piano, como instrumento, ha llegado a su máximo nivel de desarrollo? En caso negativo, y aventurándonos en el mundo de la fantasía, ¿cuáles piensas que podrían ser los próximos avances del instrumento?

El piano va siempre desarrollándose. En los siglos XIX y comienzos del XX, los pianos hicieron bruscos cambios y se adaptaron a las demandas de los artistas. Había pianos Broadwood y Pleyel que eran tan diferentes como la noche y el día. Las invenciones que se hicieron para satisfacer a los artistas, como el mecanismo de doble escape de Erard y sus posteriores variaciones, y las de otros fabricantes, son impresionantes. Pero la innovación en la producción de pianos se ha estancado un poco después de 1950.

Decir que el piano llega a su nivel máximo de desarrollo es decir que tenemos muy clara la idea de qué es un piano perfecto. Pero no la tenemos… El mejor piano debería ser siempre aquel que produce un sonido que se asemeje a la voz humana. Todo aquello que ensucie ese sonido y lo haga más artificial es siempre en detrimento del artista.

¡Hay algunos avances en el instrumento que podemos seguir viendo día a día en distintos fabricantes, y algunas veces el mundo real supera al de la fantasía! He visto ideas fantásticas como la de Bogányi, creando tapas curvadas en los pianos para que el sonido se refleje de forma más efectiva hacia una sala, o estudiar la posibilidad de utilizar otros materiales aparte de la madera para la construcción de un piano (como la fibra de carbono). Steinway ha empezado a revisar y regular el sistema de apagadores de sus mejores pianos, haciendo el uso del pedal mucho más cómodo para los pianistas. Todos los fabricantes intentan buscar algunas soluciones para, continuamente, adaptarse a los pianistas, y mi imaginación es mucho menos poderosa que todos los buenos fabricantes de pianos del mundo unidos en búsqueda de nuevas ideas.

5. El pianista concertista es un animal de naturaleza solitaria. ¿Cómo se gestionan esos periodos de viajes, hoteles, conciertos, en donde el silencio todo lo abarca? ¿De qué forma te entretienes en los momentos en los que el piano no es suficiente?

Es curioso, porque el piano es siempre suficiente cuando uno está de gira, ya que hay mucho que hacer antes de cada concierto. Y yo intento que cada viaje sea igual que estar en mi casa. Escucho jazz, leo libros (el que haya caído en mi mochila), respondo e-mails, me tomo un café… El mundo no es nada silencioso si uno se fija en él. Y, hoy en día, teniendo un trillón de apps en nuestros teléfonos para comunicarnos, tenemos ese aspecto más fácil.

De hecho, ha llegado un momento en el que toda la idiosincrasia del mundo del piano me hace, en ocasiones, echar de menos estudiar y tocar para mí mismo. Estoy muy contento cuando tengo una sala y 6 o 7 horas libres en silencio delante de mí con un piano; es como hacer un reinicio de mi sistema y comenzar de nuevo, como un ordenador.

6. El 12 de marzo debutas en el Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo, el ciclo de piano más antiguo de Europa. ¿Qué tienen Chopin y Brahms para ser los intérpretes escogidos para esta ocasión?

Estoy muy feliz de llegar al Ciclo de la Fundación Scherzo este año. Es increíble.

A nivel general, ambos compositores son dos de los más grandes creadores de la historia. Y ambos se apoyaron en música abstracta y no programática, lo que los hace eternos en un sentido. La capacidad que ambos tenían para crear momentos de reflexión personal en cualquier oyente de cualquier era inasible.  Chopin es el mejor amigo de los melómanos que hayan escuchado al menos una vez en su vida el sonido de un piano. Él es, además, como es lógico, mi buen amigo desde 2021. Y Brahms es como la mayoría de nuestros abuelos, que nos pueden contar algo mucho más importante y profundo que lo que nos pueda comunicar Nietzsche en un “Así habló Zaratustra”. Y esto lo pueden hacer tanto nuestros abuelos como Brahms con simplicidad y pocas palabras.

¿Qué mejores gigantes de nuestra cultura que Chopin y Brahms para mi debut?

7.  ¿Qué buscas cuando pruebas pianos?

Busco un sonido redondo, que se asemeje a la voz humana. Busco rango agógico y rango tímbrico, que pueda ser usado para recrear el sonido de distintos instrumentos. Y en la acción busco un término medio entre progresividad en la tecla, sensibilidad y respuesta. Cuando encuentro un buen balance entre estos tres factores, hay comodidad.

8. ¿Qué consejo le darías al pequeño Martín de 13 años que sueña con ser pianista?

Sé paciente y estudia mucho. Ese consejo ya me lo daban bastante, pero aun así, una persona más siempre es bienvenida si se mira a la larga.

9. ¿Cuál fue la mayor lección que aprendiste durante las duras pruebas del premio Chopin de Varsovia?

Que hay que relativizar un poco los momentos singulares de mayor tensión. Si en el mismo día intentase poner en perspectiva y entender qué significa estar en el escenario de la Filarmónica de Varsovia, en la tercera fase del XVIII Concurso Chopin, tocando la Tercera Sonata del homónimo, no saldría nada bien. Básicamente, aprendí que un ser humano ha de ser tratado de forma distinta a una máquina. El trabajo es el mismo, pero la aproximación a él es muy importante. No es tanto el “qué” o el “cuánto”, sino el “cómo”.

10. Por último, una serie, un libro y una película a los que volverías una y otra vez y por qué.

Serie: House. La volvería a ver por los pocos pelos en la lengua que tiene nuestro querido Hugh Laurie en la serie; una persona genial para su trabajo, pero muy atormentada en su vida personal, y a veces muy disfuncional. Nos hace pensar en muchos episodios sobre cuestiones morales desligadas de la inteligencia.

Libro: Narcissus und Goldmund, de Hermann Hesse. La dicotomía de dos personas completamente opuestas, pero artísticamente geniales y trascendentes en su relación con el mundo y consigo mismos, es fascinante.

Película: Godfather. No creo que tenga que decir ninguna palabra sobre esta película. ¡Yo creo que ya se ha dicho todo sobre ella!