Artista del mes: Marco Mezquida

En esta ocasión, nos entrevistamos con Marco Mezquida para nuestra sección “Artista del mes”. Esperamos que os guste tanto como a nosotros conocer un poco más sobre este genial y particular músico.

MÚSICO Y COMPOSITOR INFATIGABLE

Marco Mezquida (Menorca, 1987) es considerado por críticos, expertos y público en general como uno de los fenómenos más brillantes y prometedores de la escena musical. No en vano, a pesar de su juventud ha recibido la distinción “Músico del Año”, galardón concedido por la Asociación de Músicos de Jazz y Música Moderna de Cataluña (AMJM).

Con solo 33 años tiene una trayectoria musical plagada de éxitos y una fructífera obra discográfica. El Palau de la Música de Barcelona acogió su concierto de piano solo, un privilegio exclusivo para pianistas renombrados. Ha grabado una veintena de discos con sus propios proyectos y otros cuarenta más junto a artistas de primer nivel, como Chicuelo, Pablo Selnik, David Xirgu, Masa Kamaguchi, Ernesto Aurignac, Ramon Prats, JesperBodilsen y Martin Andersen, entre otros.

Su vertiginosa actividad le ha llevado a actuar en importantes auditorios y salas de 35 países. Su lado de compositor e improvisador tiene su espacio en diversas formaciones de las que es líder.

Nacido en Mahón, su precoz interés por la música le llevó a comenzar sus estudios de piano con tan solo siete años. De sus inicios en la Escuela Municipal de Mahón,  con Tomé Olives y RicardRamisa, pasó a estudiar piano jazz e improvisación con Suso González, piano clásico con Isabel Fèlixy órgano con Tomé Olives.

En 2009, se graduó en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), donde tuvo el privilegio de aprender de la mano de maestros como Agustí Fernández, Lluis Vidal, Albert Bover, Juan de la Rubia y Luca Chiantore.

Con ese bagaje a sus espaldas, no le fue difícil posicionarse como uno de los músicos mejor valorados en el panorama del jazz y la música improvisada. Su estilo musical refleja su pasión por el jazz, la libre improvisación, la música del Romanticismo, la música moderna, la canción popular, el pop, el rock y el flamenco.

Sus colaboraciones con renombrados músicos de jazz incluyen trabajos con Lee Konitz, DaveLiebman, Bill McHenry, Chris Cheek, ElliotZigmund, Perico Sambeat, Gorka Benítez, Marc Miralta y Guillermo McGill, entre otros.

Son muy apreciados sus dúos junto a cantantes de la talla de Sílvia Pérez Cruz, Alfonso Vilallonga, Celeste Alías, JulianeHeinemann o Myriam Latrece y junto a prestigiosos bailarines, como Sol Picó, Laia Molins y Joan Taltavull. Entre su incansable actividad también se encuentran las composiciones y grabaciones de música para diversas producciones teatrales.

Su excelencia profesional le ha llevado a ser invitado a importantes auditorios y festivales fuera de nuestras fronteras: Tokio Jazz, Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires, Honk Kong Arts Festival, Jazz na Fábrica de São Paulo, Belgrade Jazz, KölnerPhilharmonie, ElbPhilharmonie de Hamburgo, Konzerthaus de Viena, NationalTheatre de Sarajevo, Ópera de Argelia, etc. Ha actuado en los clubes de jazz más emblemáticos del mundo: Blue Note de Nueva York, Bimhuis de Ámsterdam, BCM de Budapest, Unterfarht de Múnich, SF Jazz de San Francisco, Pizz Express de Londres y muchos otros.

 

ENTREVISTAMOS A MARCO MEZQUIDA

P: ¿A qué edad empezaste a tocar el piano? ¿Fue decisión tuya?

R: Empecé jugando con el pequeño teclado Casio cuando tenía cuatro años y, a los siete, mis padres me apuntaron a música al ver que tenía mucha facilidad con los ritmos y melodías. Tenía música en las venas.

P: ¿Cuál fue tu primer piano? ¿Lo sigues teniendo?

Mi primer piano fue un Samick vertical, de caja alta, con muy buena sonoridad. Lo sigo teniendo en casa de mis padres, en Menorca, y, cuando voy, me sigue inspirando mucho.

P: ¿Cuál ha sido el momento profesional más emocionante de tu vida?

R: Cada concierto o grabación es un momento muy exigente y emocionante. Recuerdo con mucha emoción mi primer concierto a piano solo en el Palau de la Música de Barcelona, el del Teatro Principal de Maó, mis primeros conciertos en Japón en 2011 (me moría de ganas de ir a Japón), volver años más tarde, esta vez actuando en el Blue Note de Nagoya y Tokio junto a Silvia Pérez Cruz, en un viaje del que ha salido un disco hermoso (Ma Live in Tokyo).

Fue muy especial actuar en la brutal sala grande de la KölnPhilarmonie con mi grupo junto a Chicuelo (el vídeo está en YouTube) y mi primer piano solo en Praga.  También recuerdo con emoción mi primer Jamboree en 2008 y tantos momentos emocionantes…

P: ¿Y el más complicado o frustrante?

La verdad es que, por suerte, pocos momentos frustrantes he vivido. Solo recuerdo, en una ocasión, tener que tocar en el convite de una boda en un teclado donde le faltaban varias notas y no iba ningún Fa y desear que se acabase la actuación.

Y también recuerdo alguna que otra actuación que he tenido que hacer habiendo pasado un día terrible de gastroenteritis o de fiebre alta. Pero, ¡la música cura!

P: ¿Quién ha sido tu fuente de inspiración?

R: Mucha gente, músicos y no músicos. Mis profesores de música, sin duda, y después, a medida que fui descubriendo artistas que me gustaban, me fui empapando de todo: desde los Beatles hasta Keith Jarrett, Bill Evans y del mundo de la música popular y clásica, etc. La lista es grande y siento que, de alguna manera, llevo algo de todos ellos en mi genética musical.

P: Si pudieras ser otra persona por un día, ¿quién te gustaría ser?

R: El Papa de Roma; y empezar a decir cosas que contradigan todos los cánones de la Iglesia y formar una hermosa orgía con hombres, mujeres, trans, etc. Públicamente, para que con ese gesto de amor y paz se abriesen las miras de esa institución a nivel mundial y el Amor y el respeto por la libertad sexual, por fin, diesen un paso adelante.

P: ¿Tienes alguna manía antes de salir al escenario?

R: Ninguna. Solo deseo que apaguen la música, si la hay, y que haya silencio. Pero no son manías. Es algo de sentido común que, a veces, cuesta explicar porque la gente tiene problemas para disfrutar del silencio y estamos forzados a sufrir el continuo hilo musical. Para mí el silencio antes de salir a actuar es cada vez más importante. Es un momento sagrado, de conexión, de concentración, de mentalización, respiración, ilusión. Me gusta acicalarme, vestirme elegantemente para predisponerme a dar lo mejor de mí.

P: ¿Qué querías ser de pequeño?

R: Músico, pero estrella del rock, cantante bajista tipo Paul McCartney, Sting… O bien una mezcla de Lennon y Elvis.

P: Si no hubieras sido pianista y músico, ¿qué te hubiera gustado ser?

R: Jugador de ping-pong o florista o jardinero de Versalles.

 

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